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PAN EN CASA

Cuando hablamos de elaborar pan en casa hay una tendencia a remontarse a los tiempos en los que los panes se hacían en hornos de leña, en un proceso al que se le atribuía algo de alquimia o toques especiales que sólo nuestros mayores sabían dar a este alimento. Pero aunque parezca una elaboración dificultosa en las casas actuales, ya sea porque necesita cierto tiempo de espera en la fermentación o porque creemos que no disponemos del horno adecuado, debemos perder el miedo a este tipo de preparación casera. 

Para la elaboración de pan no se necesita usar una sofisticada tecnología. Es suficiente con un simple horno y los ingredientes. En primer lugar debemos de aprovisionarnos de la denominada "harina de fuerza", un tipo de harina específica para panadería y repostería que podremos encontrar en cualquier comercio. También necesitaremos levadura de panadería, que se vende en pastelerías, hornos de panadería y en sitios especializados. El tercer ingrediente imprescindible es un líquido, que puede ser agua, leche, jugo o licuado de alguna hortaliza (zanahoria, remolacha o cebolla, entre otros).



Por último, y como ingrediente de guarnición, podemos mezclar con la masa frutos secos, frutas desecadas, pulpa o ralladura de hortalizas, como la pulpa sobrante del licuado de las hortalizas después de sacar su jugo.

La receta básica consiste en primer lugar en elaborar la masa madre. Para ello mezclamos 75 gramos de levadura prensada con dos cucharadas de azúcar y después lo disolvemos en 250 centilitros de agua tibia, agregamos 300 gramos de harina normal poco a poco a la preparación anterior, echamos la sal y, finalmente, batimos unos 20 minutos.

Tapamos el recipiente y fermentamos durante 20 minutos a 40º C hasta que se eleve alrededor del doble del tamaño original de la masa. Formamos un volcán con 500 gramos de harina de fuerza y 200 gramos de harina normal y, en el centro del volcán, añadimos la masa madre, dos cucharadas de aceite de oliva y dos decilitros de agua o del jugo que hayamos decido agregar.

Amasamos hasta formar una masa que no se nos pegue en las manos y de nuevo fermentamos a 40º C hasta que la preparación, tapada con un paño húmedo, alcance el doble de su altura. Una vez fermentada la masa, volvemos a trocearla y amasamos de nuevo dando la forma deseada a los panes (individuales, baguettes, redondos, ovalados). Una vez divididas las porciones, las colocamos en placas de horno con silpat o placas antiadherentes ligeramente enharinadas. Horneamos durante 40 minutos a 200º C. Pasado este tiempo, humedecemos con un spray la superficie del horno y dejamos otros cinco o diez minutos más de horneado con el horno ya apagado.

Por último, sacamos los panes del horno, los dejamos enfriar sobre la rejilla elevada de una superficie para que se aireen por todos los lados.

Para elaborar tipos de panes diferentes, el horneado tiene el mismo procedimiento que el descrito, aunque teniendo en cuenta que si utilizamos elementos grasos como leche, mantequilla o frutos secos deberemos vigilar un poco más el final de la cocción para que no se queme la superficie. Entre los distintos tipos de pan que podemos hacer en casa están el pan de higos, pan de cuatro cereales, pan de pipas de girasol o pan de pasas. 

Fuente: http://www.consumer.es/web/es/alimentacion/en_la_cocina/trucos_y_secretos/2009/03/18/184086.php

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