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LA NARANJA, MÁS QUE UN JUGO


La naranja es una fruta exquisita y jugosa que puede emplearse como tentempié a media mañana o como postre tras una comida. El zumo de la mañana, además, aporta al organismo un sinfín de beneficios, como un mayor rendimiento. Pero las naranjas no solo se pueden consumir enteras o en zumo, tienen múltiples aplicaciones culinarias, gracias a su piel y a su carne jugosa. 


Una de las formas de consumir naranjas consiste en aprovechar mejor su cáscara. Esta parte de la fruta aporta distintas posibilidades en la cocina. En este caso, después de lavar bien la cáscara para eliminar posibles restos de cera o de componentes químicos, se raspa la parte de color naranja y se utiliza para aromatizar una vinagreta o como saborizante, un complemento de la sal y demás hierbas aromáticas.

La piel también puede utilizarse para dar un toque aromático a gelatinas, bizcochos y cremas pasteleras. Además, si se agrega un trozo de cáscara de naranja a un tarro con azúcar, se conseguirá dar al azúcar un aroma particular para usar en repostería o para endulzar de una forma especial las infusiones y cafés.

La naranja en la cocina


Para cocinar con naranjas, primero deben pelarse. Hay que retirar de forma completa la parte amarillenta más pegada a la carne de la naranja, ya que esta aporta un amargor poco agradable. Se puede utilizar en ensaladas como la de patata, bacalao y naranja, una combinación muy particular y sabrosa.

La ralladura de la piel de naranja puede usarse para aromatizar distintas vinagretas.

Además de aromatizar las vinagretas con la ralladura de su piel, también se puede probar en brochetas de naranjas con marisco a la plancha, como unos langostinos o unas colas de cigalas, o con pulpo cocido, para luego cocinar la brocheta "vuelta y vuelta" en la plancha, todo aliñado a la gallega.

En las cremas y potajes, una de las más célebres es la de calabaza con un chorro de zumo y unos trocitos de naranjas. Para este tipo de preparaciones, se trituran las verduras y las frutas. El resultado es un plato típico de invierno que, acompañado de unos picatostes, hará las delicias de pequeños y mayores de la familia.

Para pescados y carnes


Los pescados que admiten la naranja son el besugo, la dorada o la lubina. Gracias a su acidez, las naranjas también pueden utilizarse en carnes duras como la caza o guisos como el zancarrón, la aguja de ternera o de cerdo. Puede utilizarse con un marinado y zumo de naranja (para la caza) o en el propio guiso, como los ragús o fricandó de ternera o de cerdo. La naranja neutraliza la grasa de estos guisos y ablanda la carne.

También pueden cocinarse solas. Basta con pelar las naranjas y acompañarlas con un poco de azúcar, si son muy ácidas, una vaina de vainilla y unas hojas de hierbabuena. Se asan a 200ºC durante unos 20 minutos y, en este tiempo, se riegan de vez en cuando con sus propios jugos.

Fuente: http://www.consumer.es/web/es/alimentacion/en_la_cocina/trucos_y_secretos/2012/01/23/206356.php

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